CLAUSTROFOBIA – Definición, causas y tratamiento

La claustrofobia es una forma de trastorno de ansiedad, en la cual un miedo irracional, de no tener escape o estar encerrado, puede provocar un ataque de pánico.

Los desencadenantes pueden incluir estar dentro de un ascensor, una habitación pequeña sin ventanas o incluso estar en un avión.

Algunas personas han informado que el uso de ropa de cuello apretado puede provocar sentimientos de claustrofobia.

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◉ ¿Qué es la Claustrofobia?

qué es la claustrofobia

La palabra claustrofobia proviene de la palabra latina claustrum que significa “un lugar cerrado”, y la palabra griega, phobos, que significa “miedo”.

Las personas con claustrofobia harán todo lo posible para evitar espacios pequeños y situaciones que provoquen su pánico y ansiedad.

Pueden evitar lugares como el metro y prefieren usar las escaleras en lugar del ascensor, incluso si hay muchos pisos involucrados. Los síntomas pueden ser graves, pero muchas personas no buscan tratamiento.

Diagnóstico de la Claustrofobia

Para diagnosticar una claustrofobia, un psicólogo o psiquiatra le preguntará al paciente acerca de sus síntomas. Un diagnóstico de claustrofobia puede surgir durante una consulta sobre otro problema relacionado con la ansiedad.

El especialista pedirá una descripción de los síntomas y sus desencadenantes, intentara establecer qué tan severos son los síntomas y descartara otros tipos de trastorno de ansiedad.

Para establecer algunos detalles, el médico puede utilizar:

  • Un cuestionario de claustrofobia para ayudar a identificar la causa de la ansiedad.
  • Una escala de claustrofobia para ayudar a establecer los niveles de ansiedad.
► CRITERIOS

Para diagnosticar una fobia específica, se deben cumplir ciertos criterios, los cuales son:

  • Un temor excesivo o irrazonable persistente causado por la presencia o anticipación de una situación específica.
  • Respuesta de ansiedad cuando se expone al estímulo, posiblemente un ataque de pánico en adultos o, en niños, una rabieta, aferrarse, llorar o congelarse.
  • Un reconocimiento por parte de pacientes adultos de que su miedo está fuera de proporción con la amenaza o el peligro percibido.
  • Empleando medidas para evitar el objeto o la situación temida, o una tendencia a enfrentar las experiencias, pero con angustia o ansiedad.
  • La reacción, anticipación o evitación de la persona interfiere con la vida cotidiana y las relaciones o causa una angustia significativa.
  • La fobia ha persistido durante algún tiempo, generalmente 6 meses o más.
  • Los síntomas no se pueden atribuir a otra afección mental, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o el trastorno de estrés postraumático (TEPT)

◉ Síntomas de la Claustrofobia

síntomas de la claustrofobia

La claustrofobia es un trastorno de ansiedad. Los síntomas suelen aparecer durante la infancia o la adolescencia. Estar adentro o pensar en estar en un espacio confinado puede provocar temores de no poder respirar adecuadamente, quedarse sin oxígeno y la angustia de ser restringido.

Cuando los niveles de ansiedad alcanzan cierto nivel, la persona puede comenzar a experimentar los siguientes síntomas:

  • Sudoración y escalofríos.
  • Ritmo cardíaco acelerado y presión arterial alta.
  • Mareos, desmayos y aturdimiento.
  • Boca seca.
  • Hiperventilación, o “sobre respiración”.
  • Sofocos.
  • Temblor o una sensación de “mariposas” en el estómago.
  • Náuseas.
  • Dolor de cabeza.
  • Entumecimiento.
  • Sensación de asfixia.
  • Opresión en el pecho, dolor en el pecho y dificultad para respirar.
  • Ganas de ir al baño.
  • Confusión o desorientación.
  • Miedo al daño o enfermedad.

No son necesariamente los espacios pequeños los que desencadenan la ansiedad, sino el miedo a lo que le puede pasar a la persona si se limita a esa área. Es por esto que la persona teme quedarse sin oxígeno.

Ejemplos de pequeños espacios que podrían provocar claustrofobia

  • Ascensores o vestuarios en tiendas.
  • Túneles, sótanos o bodegas.
  • Trenes y trenes de metro.
  • Puertas giratorias.
  • Aviones.
  • Baños públicos.
  • Coches, especialmente aquellos con cierre centralizado.
  • Áreas concurridas.
  • Lavacoches automáticos.
  • Algunas instalaciones médicas, como los escáneres de resonancia magnética.
  • Habitaciones pequeñas, cerradas o habitaciones con ventanas que no se abren.

Una persona claustrofóbica puede actuar de la siguiente manera:

  • Verificando las salidas y quedándose cerca de ellas al entrar en una habitación.
  • Sentirse ansioso cuando todas las puertas están cerradas.
  • Evitar conducir o viajar como pasajero cuando es probable que el tráfico esté congestionado Usar las escaleras en lugar del ascensor, incluso si esto es difícil e incómodo.

La claustrofobia implica el temor de ser restringido o confinado a un área, por lo tanto, tener que esperar en la fila puede también causar en algunas personas una gran ansiedad.


◉ Tratamiento de la Claustrofobia

tratamiento de la claustrofobia

Después de un diagnóstico, el psicólogo puede recomendar una o más de las siguientes opciones de tratamiento.

  • Terapia cognitiva conductual (TCC): el objetivo es volver a entrenar la mente del paciente para que ya no se sienta amenazado por los lugares a los que teme. Puede implicar exponer lentamente al paciente a espacios pequeños y ayudarlo a lidiar con su miedo y ansiedad. Tener que enfrentar la situación que causa el miedo puede disuadir a las personas de buscar tratamiento.
  • Observar a otros: ver a otros interactuar con la fuente del miedo puede tranquilizar al paciente.
  • Tratamiento farmacológico: los antidepresivos y los relajantes pueden ayudar a controlar los síntomas, pero no resolverán el problema subyacente.
  • Ejercicios de relajación y visualización: respirar profundamente, meditar y hacer ejercicios para relajar los músculos puede ayudar a lidiar con los pensamientos negativos y la ansiedad.
  • Medicina alternativa o complementaria: algunos suplementos y productos naturales, por ejemplo, el aceite de lavanda, pueden ayudar a los pacientes a controlar el pánico y la ansiedad.

El tratamiento a menudo dura alrededor de 10 semanas, con sesiones dos veces por semana. Con el tratamiento adecuado, es posible superar la claustrofobia.

Consejos para hacerle frente a la Claustrofobia

Las estrategias que pueden ayudarte a lidiar con la claustrofobia incluyen:

  • Quedarse quieto si ocurre un ataque de claustrofobia. Si conduces, esto puede incluir detenerte a un lado de la carretera y esperar hasta que los síntomas hayan pasado.
  • Recordarte que los pensamientos y sentimientos espantosos pasarán.
  • Tratar de enfocarte en algo que no sea amenazador, por ejemplo, el tiempo que pasa u otras personas.
  • Respirar lenta y profundamente, contando hasta tres en cada respiración.
  • Desafía el miedo recordándote que no es real.
  • Visualiza resultados positivos e imágenes.

Las estrategias a más largo plazo pueden incluir unirte a una clase de yoga, elaborar un programa de ejercicios o reservar un masaje de aromaterapia para ayudar a lidiar con el estrés.

¿La claustrofobia tiene cura?

El truco para tratar una fobia como la claustrofobia es ayudando a la persona a aprender gradualmente a tolerar sus sentimientos de ansiedad para que no tenga que huir.

Si puedes lograr que una persona fóbica permanezca en su miedo, por lo general comenzará a aprender que realmente no tienen nada que temer y su fobia comenzara a disminuir.

Los terapeutas capacitados en TCC deben poder trabajar con un paciente claustrofóbico para ayudarlo a enfrentar su miedo sin tener que huir, ayudándole a ver que estar en un espacio cerrado no es realmente peligroso.

Es importante destacar que esto se hace de forma gradual y suave, a menudo utilizando su imaginación en lugar de requerir que se enfrente a cualquier espacio cerrado real.

Este tipo de terapia es muy eficaz para ayudar a las personas fóbicas a sentirse mejor, y definitivamente sí, una persona puede superar la claustrofobia y vivir una vida normal.


◉ Causas de la Claustrofobia

causas de la claustrofobia

La experiencia pasada o infantil es a menudo el desencadenante que hace que una persona asocie espacios pequeños con una sensación de pánico o peligro inminente.

Las experiencias que pueden tener este efecto pueden incluir:

  • Estar atrapado o guardado en un lugar confinado, por accidente o a propósito.
  • Haber tenido una experiencia de abuso o intimidación.
  • Alguna separación repentina de los padres o amigos estando en una zona concurrida.
  • Tener un padre con claustrofobia.

El trauma experimentado en ese momento afectará la capacidad de la persona para enfrentar racionalmente una situación similar en el futuro. Esto se conoce como condicionamiento clásico.

Se cree que la mente de la persona vincula el espacio pequeño o el área confinada con la sensación de estar en peligro. Entonces, el cuerpo reacciona en consecuencia, o de una manera que parece lógica.

El condicionamiento clásico también se puede heredar de los padres o compañeros. Si un padre, por ejemplo, sufre de ciertos miedos asociados a la claustrofobia, el niño puede observar su comportamiento y desarrollar los mismos temores.

Posibles factores genéticos o físicos

Otras teorías que pueden explicar la claustrofobia incluyen:

  • Tener una amígdala más pequeña: esta es la parte del cerebro que controla cómo el cuerpo procesa el miedo.
  • Factores genéticos: un mecanismo de supervivencia evolutivo inactivo provoca reacciones que ya no son necesarias en el mundo actual.

Un grupo de investigadores ha sugerido que las personas que experimentan claustrofobia perciben que las cosas están más cerca de lo que están, y que esto desencadena un mecanismo de defensa.


Ahora que ya conoces qué es la Claustrofobia, sus causas y su tratamiento, es hora de que te pongas en manos de un especialista si crees que esta fobia está afectando a tu ritmo de vida.

Si necesitas ayuda, puedes ponerte en contacto con nosotros, intentaremos ayudarte de la mejor manera posible.

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