Trastorno de pánico – Qué es y cómo afrontarlo

Para manejar situaciones amenazantes, los humanos han evolucionado para experimentar una respuesta de “lucha o huida”. Como parte de esta respuesta, cuando los humanos se enfrentan a una situación peligrosa, su cuerpo se moviliza al enviar sangre desde sus extremidades (por ejemplo, manos y pies) hacia los músculos principales, produciendo adrenalina y aumentando la frecuencia cardíaca para que estemos mejor equipados, para luchar contra el peligro.

Cuando esto se convierte en algo patológico, es cuando entra en juego el trastorno de pánico.


▷  Qué es el Trastorno de Pánico

qué es el trastorno de pánico

El trastorno de pánico se caracteriza por ataques de pánico repetidos. Un ataque de pánico es una repentina oleada de fuerte miedo o incomodidad que se acompaña de un conjunto de síntomas físicos y cognitivos, que incluyen palpitaciones, dificultad para respirar, mareos, temblores, temores de morir, volverse locos o perder el control.

Los ataques de pánico son comunes entre todos los trastornos de ansiedad, pero lo que distingue al trastorno de pánico es que los ataques de pánico son inesperados y ocurren “de la nada” sin un desencadenante obvio.

Estos ataques de pánico inesperados deben asociarse con un cambio significativo en el comportamiento o ser seguidos por al menos un mes de preocupación persistente por tener otro ataque o sobre lo que sucederá si tiene otro ataque de pánico.

¿Cómo saber que sufro de ataques de pánico?

En ocasiones, experimentamos ciertas respuestas fisiológicas, como un aumento de los latidos del corazón, que no están en presencia de peligro en absoluto, sino de algo completamente distinto.

En estos casos, nuestros cuerpos pueden malinterpretar estas señales fisiológicas como indicadores de peligro o como una “verdadera amenaza”. Por ejemplo, las personas pueden experimentar ansiedad aprendida debido a asociaciones previas entre la frecuencia cardíaca elevada y los ataques de pánico y pueden malinterpretar las sensaciones corporales como signos de muerte inminente o pérdida de control.

De esta manera, uno puede comenzar a tener estas respuestas fisiológicas, que es lo que llamamos “miedo al miedo”. El “miedo al miedo” mantiene o perpetúa los ataques de pánico y los síntomas de pánico, que se convierten en un círculo vicioso.

En otras palabras, experimenta un aumento de la frecuencia cardíaca, que interpreta como negativo, lo que lo hace sentir ansioso y que aumente la frecuencia cardíaca.


▷ Síntomas del Trastorno de Pánico

síntomas del trastorno de pánico

Los síntomas del trastorno de pánico a menudo comienzan a aparecer en adolescentes y adultos jóvenes menores de 25 años. Si ha tenido cuatro o más ataques de pánico, o vive con el temor de sufrir otro ataque de pánico después de experimentar uno, es posible que tenga un trastorno de pánico.

Un ataque generalmente dura de 10 a 20 minutos, pero en casos extremos, los síntomas pueden durar más de una hora. La experiencia es diferente para todos, y los síntomas a menudo varían.

Los síntomas comunes asociados con un ataque de pánico incluyen:

  • Latidos cardíacos acelerados o palpitaciones.
  • Falta de aliento.
  • Sentir que te estás ahogando.
  • Mareo (vértigo).
  • Aturdimiento.
  • Náuseas.
  • Sudoración o escalofríos.
  • Temblores.
  • Cambios en el estado mental, incluyendo un sentimiento de desrealización (sentimiento de irrealidad) o despersonalización (ser separado de uno mismo).
  • Entumecimiento u hormigueo en sus manos o pies.
  • Dolor u opresión en el pecho.
  • Miedo de que puedas morir

Los síntomas de un ataque de pánico a menudo ocurren sin una razón clara.


▷ Tratamiento para el Trastorno de Pánico

Existen múltiples opciones de tratamiento efectivo para el trastorno de pánico. Estas opciones incluyen tratamientos psicológicos / terapéuticos y tratamientos médicos.

 

Tratamiento Psicológico / terapéutico

La terapia cognitiva conductual (TCC) se considera el estándar de oro del tratamiento, especialmente para el trastorno de pánico. Se enfoca en educar a los pacientes sobre sus trastornos, identificar y cambiar pensamientos y miedos desadaptativos, aprender relajación y otras estrategias de afrontamiento, y ayudar a los pacientes a enfrentar sus miedos.

La investigación ha demostrado que la TCC para el trastorno de pánico también es eficaz cuando hay otros trastornos comórbidos presentes y que el componente clave que hace que la TCC sea efectiva es el módulo de exposición.

Además, hay algunas pruebas de que la terapia de aceptación y compromiso (ACT), el tratamiento de reducción del estrés basado en la conciencia plena (MBSR), así como los tratamientos en línea e informatizados son eficaces para tratar el trastorno de pánico. Sin embargo, la gran mayoría de las investigaciones apoya el éxito a largo plazo de la TCC para tratar el trastorno de pánico.

Se necesita más investigación para explorar hasta qué punto funciona el MBSR y ACT en comparación con la TCC y otros tratamientos, pero los resultados preliminares son positivos. En general, los tratamientos con apoyo empírico que se basan en la investigación en los campos psicológico y médico se recomiendan para tratar el trastorno de pánico.

 

Tratamiento médico

Como ocurre con otros trastornos del estado de ánimo y la ansiedad, el uso de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina e inhibidores selectivos de la recaptación de norepinefrinason tratamientos médicos comunes para el trastorno de pánico.

Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios y tomarlos puede llevar a tolerancia, síntomas de abstinencia y dependencia, por lo que es importante que consulte a un médico antes de comenzar o suspender estos medicamentos.

Existe evidencia de que tomar uno de estos medicamentos además de recibir terapia conductual puede beneficiar significativamente a los pacientes con trastorno de pánico, aunque buscar psicoterapia en sí mismo es en gran medida eficaz.


▷ Qué hacer cuando alguien tiene un ataque de pánico

qué hacer cuando alguien tiene un trastorno de pánico

A continuación,te daremos algunos consejos para que los consideres durante un ataque de pánico:

  • La ansiedad no puede aumentar para siempre y no puedes experimentar niveles máximos de ansiedad para siempre. Fisiológicamente, hay un punto en el que nuestra ansiedad no puede aumentar más y nuestros cuerpos no mantendrán ese nivel máximo de ansiedad por tiempo indefinido. En ese punto, no hay lugar para que la ansiedad disminuya. Es incómodo llegar a ese punto máximo, pero es importante recordar que la ansiedad se equilibrará y luego disminuirá con el tiempo.
  • Las emociones son como una ola, vendrán y se irán.
  • Has experimentado esto antes, sabes qué esperar y podrás manejarlo.
  • La evitación es el mejor amigo de la ansiedad. Evitar ahora significará ansiedad sostenida en el futuro.

Además, aquí te damos una serie de pautas que vienen bien a largo plazo:

► AUTOEDUCACIÓN

Una de las experiencias más aterradoras en el trastorno de pánico es tener un ataque de pánico y no saber qué le está sucediendo a tu cuerpo. Al aprender más sobre los ataques de pánico y el trastorno de pánico, se puede comenzar a etiquetar e identificar la experiencia que se está teniendo.

Aunque la experiencia de los ataques de pánico es muy angustiante, tener un ataque de pánico no causará que mueras o que pierdas completamente el control, y eso no significa que te estés volviendo loco. A veces, solo saber lo que está pasando puede ayudar a las personas a sentirse mejor.

► ACEPTACIÓN

Esto puede parecer contraintuitivo, pero tratar de aceptar la experiencia emocional de uno puede ser muy útil durante los ataques de pánico. Recuerda que la ansiedad es como una ola, lo que sube debe bajar. Luchar contra la experiencia involucra el ciclo del “miedo al miedo” que puede hacer que te sientas aún peor.

Si nota que los síntomas de pánico aumentan, marque su experiencia y recuerde: “Estaré bien. Esto pasará a tiempo”. Aceptar su experiencia, en lugar de luchar contra ella, probablemente ayudará a reducir más rápidamente los síntomas de pánico y se sentirá más fácil a lo largo del camino.

► ATENCIÓN PLENA

Atención plena implica pasar tiempo enfocándose en el momento presente y usar una postura imparcial (las cosas no son buenas ni malas, simplemente lo son). Esto puede sonar sencillo, pero puede ser complicado ya que nuestra mente a menudo divaga.

Trata de pasar algún tiempo cada día concentrándote en una sola actividad durante 10 minutos. Por ejemplo, concéntrate en la experiencia de respirar: notando las sensaciones físicas que tienes, el sonido de tu respiración, la sensación de que tu pecho sube y baja al respirar, la sensación de aire entrando y saliendo de tus pulmones, etc.

Si notas que tu mente está deambulando, redirije suavemente de nuevo al ejercicio. Participar en estos ejercicios de manera regular puede ayudarte a sentir centrado emocionalmente.

► ENFOQUE, NO EVITAR

Haz tu mejor esfuerzo para no evitar o alejar los sentimientos de pánico. En su lugar, respira en la experiencia y practicala aceptación (como se describe anteriormente).

Evitar situaciones o sensaciones corporales asociadas con ataques de pánico puede parecer útil a corto plazo porque ayuda a disminuir de inmediato la ansiedad. Pero a largo plazo, no es útil porque le enseña al cerebro que esas sensaciones físicas han sido una “alarma real” o algo a lo que realmente debemos temer.

En cambio, si nos acercamos a las sensaciones y situaciones que nos hacen sentir ansiosos, quizás poco a poco, con el tiempo podemos reconfigurar nuestros cerebros para aprender que estas cosas no son tan aterradoras después de todo.

Al repetir este proceso de enfoque una y otra vez, puedes comenzar a ver que estas sensaciones físicas que tienes no son tan aterradoras y esto puede ayudar a reducir los síntomas de pánico en el futuro o al menos hacerlos más manejables en el momento. Recuerda el dicho: “evitar es el mejor amigo de la ansiedad” porque cuanto más evitamos, más ansiosos nos sentimos. Entonces, intenta acercarte a las cosas que te inquietan con un “¡Puedo hacer esto!” actitud.


▷ Causas y Factores de Riesgo del Trastorno de Pánico

Se cree que el trastorno de pánico tiene una conceptualización psicobiológica. Esto no significa que los ataques de pánico se deban a una enfermedad biológica. Lo que esto significa es que hay ciertos factores biológicos que pueden heredarse o transmitirse a través de los genes y, por lo tanto, algunas personas pueden tener más probabilidades que otras de experimentar los síntomas del trastorno de pánico.

Esto es probable por qué el trastorno de pánico parece darse en familias. En otras palabras, si un miembro de la familia tiene un trastorno de pánico, es más probable que los otros miembros de la familia experimenten síntomas de pánico o un trastorno de pánico en comparación con personas sin antecedentes familiares de trastorno de pánico.

La conceptualización psicobiológica del trastorno de pánico enfatiza la influencia de los factores psicológicos. Este factor psicológico se refiere al miedo a las sensaciones corporales, o a un cierto conjunto de creencias que llevan a las personas a temer a los síntomas físicos, como creer que un corazón acelerado podría significar una enfermedad cardíaca.

A veces esto se discute como sensibilidad a la ansiedad o la creencia de que la ansiedad es perjudicial. Una vez más, tener la creencia de que los síntomas físicos son perjudiciales pueden aumentar la probabilidad de sufrir un ataque de pánico.

En cambio, los ataques de pánico pueden parecer anormales si ocurren en el momento equivocado, cuando no hay una razón real para tener miedo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la ansiedad también puede ser adaptativa o útil en contextos donde existe una verdadera amenaza.


Ahora ya sabes más sobre el trastorno de pánico, lo cual te ayudará a superarlo con más facilidad.

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